Mi experiencia con el piano

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       Soy de los que sostienen que tocar un instrumento musical no es para todo el mundo. Requiere disciplina, perseverancia y muchísima paciencia. Los resultados toman el mismo tiempo en hacerse notar que los del gimnasio. Y, de hecho, la práctica musical tiene muchos paralelos con el ejercicio físico.

     Desde que era pequeño, siempre sentí una atracción incomparable hacia el arte musical. Me gustaba la música, me gustaban los músicos, tenía bandas y cantantes favoritos y siempre tuve una curiosidad enorme sobre el acto mismo de la creación musical. Como todo muchacho de inclinaciones artísticas, la actividad creativa siempre tuvo para mí una gran importancia: la pintura, la escultura, la literatura y el cine estuvieron en el núcleo de mi formación. Sin embargo, el epicentro de mis intereses fue la música. Creo que me apasionaba la idea de un arte tan lógico y racional capaz de conmover las emociones e inspirar los sentimientos. Era el balance perfecto.
     Desgraciadamente, no provengo de una familia musical. Tampoco tuve el apoyo o la comprensión necesaria desde mi niñez para tomar las clases que deseaba. Sólo de grande, cuando ya tuve la capacidad de decisión, pude asistir a mis primeras lecciones de teclado –el piano estaba aún fuera del alcance- y desde entonces no he parado.
     Aprendí a leer notación musical a los dieciséis, con una estrafalaria profesora de teclado que, debo admitir retrospectivamente, no era para nada buena. Luego seguí por mi cuenta, imprimiendo e interpretando partituras que encontraba en internet (en ese entonces, no era tan fácil conseguirlas como ahora). De oído, también, empecé a componer mis primeras melodías y mis primeras canciones. Cuando salí del secundario, estaba convencido de que la música era aquello que quería hacer durante el resto de mi vida.
     Ya por aquella época, formé mi primera banda de rock. Era de muy mal gusto, horrible calidad y formada por músicos mediocres (incluyéndome), pero tocábamos enteramente canciones que yo componía. Aún hasta el día de hoy, cuando escucho algunas de esas piezas de bajo nivel, me enorgullezco de haber logrado un lenguaje musical tan completo sin ningún tipo de conocimiento o formación de verdad.
     Poco tiempo después, entré a la Universidad. Hice la Licenciatura en Composición Musical y llegué hasta el cuarto año de la carrera. Los estudios universitarios abrieron mi panorama, mi talento, mi oído y mi capacidad de análisis, al mismo tiempo que me introdujeron a un mundo desconocido e inexplorado de obras para piano. Lo que tuve en la facultad fue piano complementario, apenas una noción básica de acompañamiento pianístico que se supone que todo músico debe poseer. No fue para nada una formación instrumental avanzada, pero me sirvió para darme cuenta de lo ilimitado del mundo del piano y de lo necesaria que es la disciplina musical.
     Años después, habiendo dejado la facultad, todavía reservo algunos momentos a lo largo del mes para practicar o tocar algo. Disfruto mucho del piano y de la música. Continúa siendo una oportunidad para desestresarse y distraerse sin comparación con ninguna otra cosa. Quizás el hecho de haber renunciado a los exámenes y a las pretensiones fue justamente aquello que lo transformó en un acto de disfrute personal. No practico tan seguido como me gustaría, pues tengo otras prioridades –la literatura, particularmente, ocupa la mayor parte de mi tiempo libre-, pero definitivamente sigue siendo una presencia constante en mi vida.
     El piano es versátil, con un gran sonido, mucho cuerpo y no presenta dificultades a la hora de producir notas. Es uno de los instrumentos más populares y definitivamente uno de mis favoritos. Disfruto de casi toda la música escrita para piano –excepto la romántica y la folklórica- y debo decir que se ha transformado en un vehículo irremplazable de expresión de ideas.
     A veces, como todo escritor, me siento triste, confundido o solitario. Pero al acudir al piano, allí están todas las respuestas. O, mejor dicho, no hay preguntas ni respuestas. Todo se clarifica en una mezcla de sonido y energía. Pura energía.

     ¿Alguno toca el piano? ¿Quizás otro instrumento musical? Déjenmelo en los comentarios :)

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4 comentarios

  1. Hola Rodri¡ me pide identifico mucho con tu entrada. Cuando tenia 14 años estuve aprendiendo a tocar piano, pero por motivos económicos, lo empeñaron y nunca se pudo recuperar. Tampoco vengo de familia de músicos, salvo mi padre. Él siempre tocaba guitarra y piano y componía. Me enseño a tocar guitarra a los 12 años, y se convirtió en mi instrumento favorito. En ese tiempo aprendí algunas obras de Tarrega, y música Ayacuchana. Cuando terminé el colegio, decidí que lo mio era la música y como tenia a un padre músico (frustrado) él me apoyaría. Pero fue grande mi sorpresa cuando me dejo de apoyar. Luego de eso, dejé la música por un tiempo aunque tocaba cuando podía. Pero el amor por la música es algo que uno tiene presente, así que después de años lo retomé. Igual que tú, me metí a clases con profesores particulares (no tan buenos) y al final también opte por descargar partituras de algún compositor que me llame mucho. Ahora estoy aprendiendo a tocar Milongas, por el momento me gusta mucho Abel Fleury. Intente postular al conservatorio dos veces. Y te contare que solo llegue a las clases de extensión. No me gusta tocar en público, siento que es algo muy personal. Como dices tocar un instrumento requiere mucha práctica, paciencia y creo que una atracción por la pieza que quieras tocar. Algunos profesores me imponían algunas obras que al final no las terminaba por que no me movían, por eso también seguí aprendiendo por mi cuenta. Ahora pienso postular nuevamente al conservatorio pero a composición, veré que tal me va.
    Te mando un fuerte abrazo <3

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  2. Gracias por compartir tu historia :) Ojalá tengas mucha suerte con los estudios. Composición es difícil, a veces árido y sesudo, pero siempre es una linda carrera. Saludos!!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Hola Rodri! me parece que tocar un instrumento es una de las metas que nos gustaria cumplir a todos, como viajar mas, aprender idiomas,etc en mi caso tuve musica en la primaria, aunque lo maximo que llegue a aprender fue una cancion en la flauta dulce que todavia me acuerdo! era: si la sol, si la sol, sol sol sol sol, la la la la, si la sol :3 jajja hace poco me llamo la atencion que para piano tambien se usan pedales, yo pensaba que lo principal era el teclado (porque es lo que siempre enfocan), me encanta como suena el piano aunque si tuviera que elegir un instrumento para tocar elegiria el saxo, lo escuche en vivo y me parecio increible! muy suave, un instrumento que suena horrible cuando lo tocas mal es el violin, si no lo sabes tocar desafina muchisimo, y fuerte aparte, una amiga estudia violin justamente y me dijo que (al menos donde va ella) les hacen cantar! me parecio super raro, si va a estudiar violin (?) me dijo que los obligan a cantar porque les sirve para detectar mejor las notas algo asi, no entendi muy bien, obviamente esas clases las odia ^^ yo apoyo para que subas mas videos asi, Saludos!!

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